16 | 09 | 2019

No hay dos sin tres! (Angela, Susana y ….)

Es viernes, hay un aire de fiesta, entre los pequeños se agitan papeles con los versos de una canción, y se deja ver un gran ramo de flores: todo está listo para saludar a Marina en su último día de maestra.

Suenan los primeros acordes de “Marina, Marina, Marina”… Estrechada en abrazos con niñas y niños, acariciada por las miradas lúcidas de los compañeros y compañeras de viaje de tantos años, Marina escucha la canción. Luego con micrófono en mano, emocionada y un poco tímida, nos regala un puñado  de palabras delicadas e imperdibles “No me equivoqué cuando decidí ser maestra”…

No podía ser de otra manera: atrás de esa energía y de esa fantasía inagotables, atrás de aquel deseo inacabable de saber y de probar, atrás de aquella sonrisa que nos recibía cada día, no podía más que ser …un gran amor!

Gracias Marina y suerte para el futuro.

“El final de un viaje es sólo el inicio de otro”. José Saramago